En el programa arquitectónico propuesto por el concurso, solo sería posible contar con un total de 347 m² (247 m² en el terreno + 100 m² para ampliación), y una gran cantidad de metros cuadrados libres se utilizaría exclusivamente para espacios de servicio y circulación. Esto significa que solo sería posible albergar a 110 niños en 165 m² de superficie de aulas, lo cual no resulta muy eficiente si el objetivo principal del concurso es acoger al mayor número posible de niños.
El terreno dispone de una cancha deportiva cubierta en desuso con 750 m² de espacio libre. ¿Por qué no plantear allí un programa mucho más flexible y extenso, en lugar de reproducir el mismo programa de los edificios existentes, que representan un modelo educativo obsoleto, aislado y rígido?
Además de la cuestión anterior, existe un problema fundamental relacionado con el presupuesto: ¿cómo albergar al mayor número de niños utilizando el mínimo número de elementos? El punto germinal del proyecto es un aula de aproximadamente 297 m² que, junto con los espacios de servicio, es capaz de albergar a 145 niños. Mediante el uso de un módulo económico y fácilmente replicable, adaptado a las necesidades de TECHO Bolivia, solo se utilizaría el 22 % del presupuesto.