El caso de estudio está ubicado en una compleja red de interacción medioambiental, que está en el borde de dos biomas, el de bosque alto andino y el de bosques y matorrales secos. La lectura y estudio del paisaje nos permite leer cual es el uso actual del suelo en Villa de Leyva, el 80% se ha destinado a pastoreo con ganadería extensiva y menos del 15% se ha destinado a cultivos productivos. A esto, hay que sumarle la problemática que supone que el bosque mejor adaptado sea el foráneo, sembrado hace 30 a 40 años, desplazando a las especies nativas y su ecosistema.
También se puede evidenciar, que quizás la amenaza más latente sobre el paisaje de Villa de Leyva son las dinámicas del suelo erosionado. Proveniente del sur-oeste este tipo de suelo estéril se extiende poco a poco sobre el terreno de Villa de Leyva, según el PBOT en discusión a hoy es la tercera parte del municipio. Estimaciones hechas para la formulación de este proyecto esta erosión puede llegar a ser la mitad del suelo para el 2050. Un panorama retador para un territorio que ha experimentado cambios en su capacidad de carga con el auge de los festivales y el turismo.
¿Cuál es entonces la mejor respuesta desde la arquitectura del paisaje a esta enunciación tan preocupante para el futuro del municipio?
Este encargo permite pensar tres componentes que sobresalen y desbordan la escala de intervención del proyecto; la contemplación, la memoria y la productividad. Característica que marca una diferencia sustancial con cualquier proyecto convencional de jardinería. Es desde este enfoque que se estudia, se proyecta y se resuelve un encargo que finaliza con el firme propósito de ser un elemento restaurador del paisaje, que entienda el ecosistema en el cual se inserta, que entiende las huellas del pasado en el territorio y la memoria colectiva.